
Este es el resultado de un mes de trabajo en residencia en La Galerilla, dibujando compulsivamente y problematizando sobre las viviendas abandonadas, específicamente la que se encuentra entre la galería y el taller.
Cuando vine por primera vez a Garzón el espacio del taller era una novedad y de inmediato me llamó la atención la casa abandonada que estaba en el medio. La posibilidad de trabajar construyendo la historia de las personas que allí vivían y todo lo que se oculta bajo las capas de tierra y maleza.
La casa pertenecía al capataz Alfredo Honorio Balladares de León, trabajador de la Intendencia de Maldonado. Dicen que era de San Carlos y que allí reposan sus restos. Parece que en algún momento, el presidente de la junta departamental le consiguió esa casa para vivir. Amigo de muchos, no tanto de otros, encendía fogones al pie del espinillo de la puerta de su casa para compartir más de una cerveza.







































